POLÍTICAMENTE INCORRECTO… PATRIÓTICAMENTE CORRECTO

Todos los peruanos lo sabemos. Muchos analistas lo comentan. Incluso lo sustentan con cifras inobjetables. Sin embargo, los políticos no tocan el tema. Ante la realidad objetiva, optan por morderse la lengua. El tema les resulta políticamente incorrecto. Adivina adivinanza… ¿qué tiene el burro en la panza?

¿La inmunidad parlamentaria? No. ¿Una nueva Constitución? No. ¿El fracaso del proceso de regionalización? ¡Si! Eso es – precisamente – lo que tiene el burro en la panza. La regionalización del país – tema del cual los políticos no quieren hablar – es un fracaso estrepitoso.

Pero hay más. La proliferación de distritos a nivel nacional es otro fracaso peruano. Efectivamente, casi todas las regiones del país – mejor dicho, nuestros departamentos de toda la vida – se han atiborrado de burocracias distritales inoperantes y corruptas que no sirven para nada.

¿Cómo se manifiesta este fracaso nacional? Veamos. ¿Cuántos ex Gobernadores Regionales y Alcaldes están presos por actos de corrupción? Muchos. ¿Cuántos distritos hay a nivel nacional? Más de 1,800. Pero hay centenares más en proceso de creación, a pesar de que nuestro Perú es uno de los países con más distritos per cápita en el mundo. ¿Qué porcentaje del presupuesto para obras de infraestructura ejecutan los Gobiernos Regionales y Municipales? Alrededor del 60%. O sea, ni gastar saben.

Pero sigamos. ¿Cómo es la calidad del gasto público en el interior del país? Pésima. Estamos llenos de elefantes blancos, monumentos ridículos, y obras inconclusas y abandonadas. ¿Cómo es el trato a los pacientes en los centros de salud regionales? Indigno y cruel. ¿Cómo están las mafias de los brevetes en las regiones? En su garbanzal. ¡A buen entendedor, pocas palabras!

Y ¿quién es el responsable de este desmadre? El Gobierno Central. Mejor dicho, la falta de liderazgo – y pusilanimidad – del Gobierno Central. Por eso tenemos el desgobierno que estamos viviendo actualmente.

Efectivamente, muchos Gobiernos Regionales y Locales operan como entes autónomos. Cada quien hace lo que le viene en gana, a pesar de que la Constitución Política del Perú dice que el Estado es uno e indivisible. ¡En fin!

El problema es que – además de mandarse cada quien por su lado, sin coordinar nada con el Gobierno Central – esas burocracias cuestan un montón de plata. Plata que aportamos todos los peruanos. Entonces pregunto ¿no sería mejor invertir dichos presupuestos en obras de infraestructura que mejoren el bienestar de los pobladores de dichas regiones? ¿Qué sentido tiene gastar tanta plata en burocracias inútiles?

Yo le preguntaría a la población ¿en qué preferirían que el Estado gaste nuestros impuestos? ¿En agua, limpieza pública, salud, educación y seguridad… o en burocracia? Y que se haga lo que la mayoría elija.

Pongamos el dedo en la llaga. Salgamos de este embrollo reduciendo la burocracia inoperante y corrupta, para destinar más recursos a aumentar las remuneraciones de maestros, médicos y enfermeras, policías y militares, y jueces y fiscales; y aumentar la inversión en infraestructura pública. Incluso, hay que bajar poco a poco los impuestos, para formalizar la economía y – de paso – dinamizarla. Lo prioritario debe ser el bienestar de la población. Para ello hay que promover la inversión y – consecuentemente – el empleo.

¡No a la burocracia inoperante y corrupta! ¡Zurrémonos en lo políticamente incorrecto! ¡Vamos con lo patrióticamente correcto!

 

Fuente: civica.pe